Mostrando entradas con la etiqueta diario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diario. Mostrar todas las entradas
No sé cuántos años tenía cuando me llamaron la atención las uñas negras. No recuerdo el año, pero recuerdo todo lo demás.



Yo era muy niño y compartía pieza con mi hermano mayor. Mi mamá nos obligaba a apagar la luz a las 10 de la noche en punto. Entonces yo debía dormirme y mi hermano seguía viendo tele. Siempre veía el MTV y yo fingía dormir para ver la tele. Lo que más me gustaba eran los comerciales de ese canal. En especial uno: Un tipo de negro caminaba por el pasillo de una escuela, llevaba unos audífonos puestos y de fondo sonaba  una música muy despacio. La gente se reía de él mientras pasaba. Hoy dirían que era bullying, todo es bullying. Él  llevaba la mano a su personal stereo ―Eran los ‘90, don't judge―, subía el volumen con una uña pintada de negro y sonreía. MTV.

Por supuesto pasaron años hasta que yo me pintara las uñas por primera vez. Fue cuando cursaba 1°medio que me pinté una mano. Solo una, porque sabía que a mis papás no les gustaría, así podía esconderla y después sacarme la pintura con facilidad.  

Los años pasaron y se volvió una costumbre. Cuando entré a la universidad las usaba negras todos los días. Cada dos días me sacaba el esmalte, me limaba y me las volvía a pintar. Las quería siempre perfectas. Hay algo en las uñas negras que siempre me ha hecho sentir bien, como si sin eso, no me estuviese mostrando 100% como soy.

Hoy, las uso cuando puedo. Tengo la impresión de que en el trabajo no está permitido, pero no pregunté. Es una sensación.

El comercial de MTV nunca lo encontré de nuevo. Me gustaría volver a verlo alguna vez. Supongo que sería decepcionante, como todo recuerdo que se vuelve mejor tras añejarse en la memoria, pero no me puedo quitar la curiosidad.
Era el verano 2011 en Santiago y con Pololi decidimos salir a pasear. El día estaba soleado y sentía mucho calor.




Yo aún buscaba mi estilo dentro del dandy. Ese día iba completamente de negro —quizás por eso recuerdo tanto calor— y con dos corbatas en el cuello amarradas en un solo nudo grande. Era un look algo punk, muy influenciado por harajuku y no logrado 100%, pero era una prueba. Obviamente llevaba sombrero, un londinense que era el único que tenía en ese tiempo.  El outfit me daba un poco de vergüenza y hoy más.

Caminamos un poco por el Parque Forestal luchando por no caernos pisando el barro con nuestros Rocking Horse. 

Entramos a una calle doblamos y no logro recordar cómo —en ese tiempo yo aún no conocía bien Santiago y me perdía con facilidad—, pero llegamos a la calle Rosas en el centro.

El lugar estaba lleno como siempre. La gente apurada se empuja para llegar primero a todas partes y todos ligeros de ropa. Entre ellos iba alguien abrigado, con chaqueta, un dandy. No yo, otro dandy, uno mayor, afeitado y con unos bigotes blancos peinados hacia arriba. Llevaba sombrero y un traje blanco completo.

Lo miré  como si fuese una aparición. El me miró a los ojos y sonrió. Se tomó la punta del sombrero con la mano y me saludó inclinando la cabeza. Yo hice una versión torpe y apurada de su mismo gesto. 

 


Un paso después, pensé que no era verdad y miré al lado. Pololi me miraba riéndose y yo sentía que había tenido una alucinación.  

Mi único pensamiento después de eso, fue que intentaría siempre vestir Dandy muy clásico por si volvía a encontrarme con él.


Odio los posts de "Tanto tiempo sin escribir...". Este es uno de esos posts.

Foto por Pololi

No es que no quisiera seguir escribiendo o que no tuviera temas. Me quedé con un montón de cosas para escribir, pero la vida decidió que Dandy's Journal tuviera unas vacaciones forzadas. En resumen: Bow's Magazine va creciendo como la mala yerba, fui cesante, encontré trabajo, se echó a perder mi notebook y perdí mi conexión a internet. Una persona positiva diría que son solo obstáculos a superar para mantener el blog, yo volví meses después.

Una vez, una amiga subió y bajó mucho de peso muy rápido. Se encontró con un conocido que no veía de hace un tiempo y él le preguntó  qué contaba, ella respondió: "Bueno, fui obesa...". Me siento así con este post.

En el tiempo que dejé de escribir quedé cesante y lo fui por muchos meses. Encontré trabajo, me titulé del magister de periodismo, cambié mi bicicleta, compré un celular y un computador nuevo. He vestido dandy menos seguido de lo que me gustaría, pero tengo nuevos items. Conocí gente nueva, Cordelia está grande, tuvo su primer celo y fue un caos.

Me tomé algunas fotos de outfit que postearé en algún momento, me encontré con este grafiti, entré a un equipo de ciclistas, dejé el café, el calor no me deja dormir, volví a tomar café. Llegó el 2015, tengo poco tiempo libre, perdí peso y pelo.
Volví a leer por gusto por primera vez desde que salí de la universidad, fui a mi primer campamento (fue horrible y hermoso),  aprendí muchas cosas y olvidé otras varias. 

¿Ven por qué odio estos posts?


dandy walking

El viernes pasado planeaba salir a pasear con Pololi. Nos arreglaríamos y aprovecharíamos de tomarnos fotos. Tomar fotos implica una cosa: Outfit nuevo. Si le vas a dedicar varios minutos en la mañana a pensar qué usarás durante el día, mínimo quieres un registro. Y si las fotos andan dando vuelta por internet, no quieres verte siempre usando lo mismo.

Nuestro plan de paseo fracasó y no tomamos fotos, pero yo había armado una nueva coord y eso merece una foto. Si no hay foto de tu outfit, lo perdiste. Es como si nunca lo hubieses usado. Los que ven el vaso medio lleno dirán que ganaste la oportunidad de repetirlo sin que se note. También me ha pasado que hay outfits muy buenos que he armado y de los que tengo solo una foto -y mala-, así que los quiero repetir pero me siento un poco culpable.

Yo ese día no quería resignarme, así que Pololi me tomó un par de fotos. ¿Lo gracioso? Ella no es muy buena tomando fotos, así que las fotografías se separaban entre las fotos en que no se nota el outfit y las que no se nota nada. En esta foto solo me veo de negro y con oxfords, pero me gustó ser un Johnny Walker.

Sí, esto significa que repetiré el coord.
Tengo 24.  Tengo que decirlo, siempre lo olvido y me demoro un poco al responder cuando alguien me pregunta la edad. El día jueves fue mi cumpleaños y fueron unos amigos a tomar once conmigo y Pololi. Ahora, me di cuenta que no tomamos una foto grupal.

No era una gran celebración, porque le pedí a Pololi que no organizara algo grande, fue tranquilo y lo pasé tan bien. Quizás eso es señal de que estoy viejo. O soy MUY dandy.

Ok, no soy viejo, soy muy dandy. ¿Cómo lo se? Porque gasté mucha parte del día pensando cómo coordinar el corbtin de Black Peace now que me regaló Pololi.

Puede que sea dandy Y viejo, supongo. Con todas las fotos me convenzo cada vez más que no debo seguir vistiendo kodona nunca jamás -jamás jamás jamás-. Me creció la espalda, y aunque haga ejercicio, no me puedo reducir los huesos... ¿o si puedo?.

Lo bueno es que se puede vestir dandy y tener espalda ancha, solo pareces un triangulo dado vuelta. Y, admitamoslo, los viejos dandys se ven bien. algún día les contaré de cuando me toé con un for real viejo y for real dandy en la calle.

Le outfit: Camisa, gorra y spencer offbrand. Corbatín BPN.
 Debajo andaba con rocking horse y pantalones negros. 


El próximo 17 de abril es mi cumpleaños ¡y Pololi me dio mi regalo por adelantado! Buraaaaaaaaaaaaaando buraaaaaaaando. ¡Es mi único item brand! Para los que no reconozcan la etiqueta, es Black Peace Now.

pisu nau
Es una de mis marcas favoritas. Me gustan sus diseños, porque están siempre en ese limbo entre boystyle y goth. Este es el mejor ejemplo, es un corbatín pero se pone con cadenas negras gruesas. Ya subiré una coord con él.

Desde hoy seré el más brandwhore del mundo, solo usaré brand. Y como el corbatín es mi única prenda, será super pornográfico de mi parte.

No eres un cat lover hasta que lames a tu gato


Cordelia ha crecido mucho, lo suficiente para bañarla. Y lo más dandy del mundo es bañar a tu gata bebe como una madre gato: con lengüetazos.
En aspectos capilares, me teñí negro y me corté el pelo. Debo dejarme tranquilo el pelo o quedaré calvo antes de lo esperado. No puedo quejarme, mi pelo ya pasó por todas las transformaciones posibles.





Hace dos semanas conversábamos con Pololi sobre el Lolita. Entre dichos y dichos, nos dimos cuenta que aún teníamos cosas que ofrecerle a la escena. Para los que preguntaban por ahí: Sí, The Bow's Cafe lo volvimos a abrir nosotros mismos.
Mucha gente nos dijo, cuando cerramos, que debimos pasarle la marca a otra persona, para que no dejara de existir, pero nones. Es muy de nosotros, nadie más le dedicaría el tiempo que necesita para funcionar... es como prestar tu guagua llorona. Bueno, preferimos agarrar la guagua, envolverla en pañales y guardarla en un cajón por un año -tampoco dije que fuésemos buenos padres-. Ahora la sacamos!
Ha sido harto trabajo.Cuando cerramos no pensamos en volver a abrir, así que no guardamos el sitio web ni nada. Fue casi empezar de cero. Por suerte teníamos el logo que nos hizo Marietta! Llevo todos estos días armando el sitio web, veo al mundo en HTML, pero valdrá la pena. Sigan la fanpage en Facebook! 





No quiero fomentar la anorexia, pero que feliz sería si mis muslos no se tocaran. Ayer, mientras conversaba con mis compañeros en el trabajo, me senté y se rajaron mis pantalones, pero solo un poco. Me lo esperaba, los pantalones siempre se me rompen en la misma parte. Y estos pantalones se habían gastado ya, aunque solo los tengo desde diciembre.
Lo que pasa es que ahora ando dos horas en bicicleta al día. Y, aparentemente, nadie me lo advirtió, el algodón y el roce con el asiento de la bici no son compatibles. La tela se desgasta.
Tampoco me advirtieron que debí dejar la bicicleta en el trabajo. Estuve horas haciendo como que nada había sucedido. Nadie se enteró del incidente y yo me olvidé. Me subí a la bicicleta para ir a la casa de Pololi, y con cada pedaleo sentía un GGG-GGG-GGGG. Mi pobre pantalón se desgarró cada vez más, hasta el absurdo. Parece exageración, pero era realmente absurdo, llegó hasta el bolsillo trasero. Como no quería perder la dignidad, tomé mi chaqueta y me la amarré a la cintura. Así cubrí todo lo que debía ser cubierto.
¿Humillante? Un poco.

Notas para un dandy: En la bicicleta, con pantalones elasticados.
Foto: DarkMoon Kidara

“¿Y no me va a dar un beso?”, dijo ella riendo. Entonces di un paso hacia adelante, me acerqué y la besé en la boca. La besé mientras reíamos, con mis brackets, con las manos húmedas, con el estómago apretado y una señora que me empujaba. Estábamos en el cambio de andén de la estación Los leones en horario punta y ese fue nuestro primer beso. No fue el mejor beso, pero fue el primero. 
Era miércoles, 13 de mayo de 2009 y estaba nublado. El día anterior había quedado de juntarme con ella, con Carla. Almorzamos en McDonald’s, su lugar favorito. Ella comió una hamburguesa doble y yo una ensalada cesar, pero sin el pollo porque era vegetariano. No creo que haya sido una buena ensalada, pero no me importó. No me importa.
Fuimos al parque de esculturas de Providencia a pasear, pero no caminamos mucho, terminamos sentados en una banca, frente a un árbol y muy juntos por el frío. Hablamos por horas pero no recuerdo la conversación. Recuerdo otras cosas: las nubes, mis manos sudadas, sus pestañas largas, su perfume dulce y su brazo envolviendo el mío. Sinatra hubiese dicho que tenía el mundo atado en un cordoncito.
Después del beso corrí al andén y subí al tren. Sentía un cosquilleo en el estómago y ganas de reír. Cuando el carro entró en el túnel oscuro pude ver mi reflejo en el vidrio. Me acomodé el sombrero y sentí su perfume. El reflejo me mostraba con una sonrisa graciosa.

***



PD: Para los que no saben, con pololi celebramos todos los meses el cumplebesito el 13 y el cumplemes el 20. Feliz cumplemes pololi *3* 
No se mueve mucho,  a veces se para y mira alrededor sin hacer nada. No puedo pedirle mucho más, tiene un mes y medio y es ciega . Camina lento, insegura y cuando toma valor y apresura el paso, suele chocar con las paredes. Quiere lamerse las patitas, pero no puede. Las estira hasta su cabeza, lame el aire y se cae de espaldas. Le gustan las cosquillas en el cuello y dormir en la cama, como una humana. Ella es Cordelia, mi nueva gatita.




Pololi me mostró una foto de un gatito con un ojo cerrado en Facebook. Decían que era un macho ciego que habían recogido de la calle.
-¿Podré tener un gatito en mi departamento tan pequeño?.
-No puedo ser racional con un gatito ciego- me dijo pololi.
así decidí adoptarlo.
Tuve que ir a San Bernardo a buscarlo, un viaje de una hora. Un compañero de trabajo me prestó la cajita transportadora y pololi me acompañó a buscarlo. Cuando lo recibimos maullaba, tiritaba y tenía los ojitos con legañas. Lo llamamos Edipo, por la ceguera. Un poco cruel, pero tenía carita de Edipo según yo.

Tuve que llevarlo al veterinario para su primer control. Llegué con un gatito y salí un con una gatita. El veterinario me dijo que era hembra  y que no estaba seguro de si era realmente ciega.
Mientras me decía eso, se dio vuelta para buscar unas pastillas: la gata caminó por la mesa de aluminio con olor a alcohol y se cayó. El veterinario se dio vuelta- a menos que ande chocando con las paredes...-
-Pero si choca con las paredes- le digo.
-Bueno, puede ser.
Me explicó que de todas formas la gatita puede vivir bien. No debo mover los muebles y ella va a aprender como es el espacio.
Llamé a pololi y le dije que era hembra. La llamamos Cordelia, por American Horror Story Coven.

Mientras escribo, Cordelia está sentada sobre la cama y le maulla de vuelta a pololi que le pregunta si quiere amor. Cordelia estornuda, está un poco resfriada y quiere seguir durmiendo.