Mostrando entradas con la etiqueta harajuku. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta harajuku. Mostrar todas las entradas

Es bien raro que los raros no quieran ser raros. Las lolitas siempre tienen iniciativas para dar a conocer el estilo al resto del mundo. Es ese afán de mormón que tienen, de golpear las puertas, convencer a la humanidad de que no son tan raras y que se unan a ellas y conquisten el mundo.

Así lo veo yo: si decides vestir lolita, dandy, kodona, lo haces sabiendo que no es normal. No quiero decir que estemos locos, pero no somos normales. Y, en parte, nos vestimos así por eso. No veo que hayan campañas de socialización del punk, propagación gótica ni nada por el estilo. Un poco del encanto de vestir un estilo como estos es ser diferente del resto de las personas en la calle.

Salir a la calle vestido de dandy, o lolita, es que la gente te tome fotos con el celular, como si revisara mensajes de textos. Ellos creen que no se nota. También, hay quienes te piden una foto -hasta posan contigo- y creen que eso molesta menos. Les aseguro, que las fotos no es porque seamos bonitos. Salgan en jeans y polera a ver si alguien les pide una foto.

Claro que sí podemos pedir respeto y tolerancia. La gente no tiene por qué amar nuestra forma de vestir, pero sí dejarnos ser como se nos ocurra. Nadie tiene que darnos permiso para usar la ropa que queremos, así que tampoco deberíamos pedir la aprobación de nadie.

No se quejen porque la gente los mira raro. Los miran raros porque son raros. Está bien ser raro.
 El Lolita comenzó como un movimiento entre mujeres, por lo que la mayor parte de la historia se refiere a ellas. ¿Qué pasa entonces con el boystyle? Los estilos para hombres surgen posteriormente, nunca he podido encontrar una fecha exacta, pero por lo que he averiguado el boystyle debió surgir ya entre el 90 y el 2000, cuando las tiendas ya se encuentran bien establecidas y los diseñadores intentan abarcar el público masculino. Gran parte del así llamado boystyle, de hecho, surge de las marcas góticas de japón, no lolita, pero como en la tierra del sol naciente ambas cosas suelen ir de la mano (tomen por ejemplo la Gothic & Lolita Bible) los estilos se van entremezclando y surgen diseños como los de H.Naoto. Cuando estos estilos saltan el gran charco y llegan Occidente sufren ciertas alteraciones. Como solemos hacer con todo lo que conocemos en este lado del mundo, se intentó buscar la forma "pura" del estilo para los varones, encasillar, así como el Lolita tenía un classic, un sweet y no era solamente gothic era "lógico" que existiese lo mismo para el estilo de los varones, siendo que originalmente no era así.

foto por Margarita MosqueraAlice & the Pirates Este error fue más fructífero que problemático. El Boystyle se llenó de nuevas ideas, de nuevos diseños, cosas que no aparecen en ninguna reviste de moda lolita, que no forman parte de ninguna tienda. El diseño de los estilos masculinos en el Lolita es bastante pobre, las tiendas, sacan uno o dos modelos al año que pueden servirle a un (o una) boystyler, claramente hasta la llegada de Alice & the Pirates, que se centra mucho más en esto. De todas formas, el estilo independiente hizo maravillas en la ropa de hombres, se logró fijar todo el estilo más "classic" que en las tiendas prácticamente no existía.

El estilo original que surgió en Japón "Dandy Gothic" tenía mucho más de gothic que de caballero del XVIII. No por falta de imaginación, sino porque las tiendas que lo impulsaron eran góticas, pero en occidente casi se creó un nuevo estilo, el Dandy, que tiene un aspecto mucho más clásico. Básicamente lo mismo sucedió con el kodona, no tanto con el ouji, ya que siempre ha mantenido una linea muy similar.   Lo bueno de todo esto es que para todas y todos los que vestimos boystyle el estilo "es como el vino" y el paso del tiempo lo sigue haciendo cada vez mejor. Y las expectativas ahora son mucha. Antes, no se esperaba mucho ni de los diseños de las tiendas para el boystyle, ni de los outfits de las personas que vestían así, pero ahora hay mucho más para innovar.
Hay momentos en los que no se puede evitar. Puede que te agrade mucho esa persona, pero no hay escapatoria. Ya lo viste. Viste ese detalle en su outfit, lo miras y te mata. Te da cáncer a los ojos por lo mal que se ve, a la boca por las ganas de decirle y a los oídos cuando escuchas que otra persona al lado le dice que "se ve bien". Tu sabes que no es así.


Entonces es cuando quedamos en la encrucijada: ¿Qué hacer? Puedes tratar de obviarlo, hacer como si no estuviera; decirle muy directamente que eso se ve mal; hacerlo de alguna forma más sutil, con cariño, siempre "en buena". Yo siempre tengo las ganas de decirle a todo pulmón: !¿Por los dioses del rococó, qué es eso?! (claaaro, quizás un poco menos refinado). Pero ¿estaría bien? Probablemente no, a menos que sea una persona de mucha confianza, y aún así, sabes que se sentiría mal, quizás hasta que le mencionaste el detallito, ella/él no se había percatado de lo mal que se veía, pero ahora que le dijiste va a estar todo el día viéndolo, como un enorme grano en la nariz. Pero esta vez un enorme grano en su outfit! Si el grano es descartable no hay problema, es decir, si es un collar, se saca y punto. Pero ¿y si el grano es la falda? o si es un ¿grano-zapato? (yo odio los grano-zapatos, no puedo evitar verlos, siempre). Ahora, si el grano lo ves por internet es un poco más fácil, ¡porque puedes escribirle! ¿Y si la persona no es cercana? tal vez en esos casos es mejor no decir nada. Aunque una crítica, hecha de buena manera, debería ser bien recibida, eso no ocurre siempre. Es que una crítica, a fin de cuentas, es decirle a otra persona que consideras que hay algo que hizo mal, y el Lolita está lleno de grandes egos. Y tú, siendo lolita, sabes que esa persona tomó su tiempo para hacer su coordinación y para poner ese grano ahí donde lo ves, le tiene cariño a ese grano. Lo mejor es siempre decirlo directamente, sin muchos rodeos. Yo he dado un par de consejos un par de veces y por ser muy amable esos consejos no fueron tomados en cuenta, ergo los granos siguen ahí. Nadie es perfecto, nadie tiene un impecable sentido de la moda, todos tienen sus granos ocasionales. Y la idea es saber decirle a esa otra persona con respeto, que podría cambiar algo de su outfit. Por el lado contrario, la persona que tiene el grano, debe tener la suficiente madurez para recibir una crítica y tratar de incorporarla dentro de las posibilidades.
 PD: no le tengan cariños a sus granos, por algo son granos.